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En 1961 un joven diseñador holandés, Boudewijn Ietswaart, llegó a la ciudad de México. Capacitado para hacer letras a mano y maestro en diversas técnicas gráficas, Ietswaart arribó a la efervescente capital de México como asistente del famoso diseñador de libros Alexandre Stols, quien había sido mandado por la unesco a este país como parte de una misión.


Ietswaart fue notablemente productivo durante esos dos años como diseñador de portadas para el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La lista de su trabajo abarca más de 50 títulos. Ietswaart mismo, quien ahora tiene 72 años, es modesto al hablar sobre sus esfuerzos,

diciendo que lo “dejaron hacer los títulos” y considera pretencioso decir que fue enviado por la unesco como parte de una misión de apoyo a una empresa editorial de estatus internacional como el Fondo de Cultura Económica.

Sin embargo, tomó en serio el objetivo de hacer más accesible la presentación

de libros académicos de producción masiva. Su obra, encontrada en librerías de segunda mano, muestra un estilo juguetón, fresco y elegante para el ojo profano.


Para un experto del dibujo de letras a mano hay mucho más. En Dutch Type,¹ el

libro canónico sobre la historia de la tipografía en los Países Bajos, Jan Middendorp le otorgó un lugar entre los grandes diseñadores tipográficos al titular uno de los capítulos como “El resplandor desconocido de Boudewijn Ietswaart”. Sin embargo,

Ietswaart es prácticamente desconocido, debido a que trabajaba como diseñador independiente fuera de su propio país.


Esta también fue una época dorada para las letras mexicanas. Gabriel García Márquez se mudó a México en 1961; el ganador del premio Nobel Octavio Paz y el gran escritor Carlos Fuentes eran parte del grupo que rondaba el Fondo de Cultura

Económica. Artistas como el catalán Vicente Rojo trabajaron en la sección de diseño. México estaba en el punto más alto de la fama cultural que adquirió en el siglo XX.

Después de su estancia de dos años en México, Ietswaart se trasladó a España y Venezuela. Posteriormente abandonó el diseño de libros y se ganó la vida como ilustrador de libros científicos. Hoy en día está jubilado y vive en Ámsterdam.


En 2008, durante sus investigaciones sobre tipografía holandesa, el Círculo de Tipógrafos, un grupo de jóvenes diseñadores en la ciudad de México, conoció la obra de Ietswaart por medio de Middendorp. Inspirado por los diseños que un extranjero hasta entonces ignorado realizó, el Círculo de Tipógrafos ha asumido el

proyecto de convertir esas viejas letras hechas a mano en fuentes digitales que puedan ser usadas en cualquier computadora, lo que celebra la obra de Ietswaart y ese periodo de la historia mexicana.


La meta del Círculo de Tipógrafos es presentar estas fuentes durante el congreso anual de la Association Typographique International, la organización que agrupa a la comunidad internacional tipográfica, que se realizará en octubre de 2009 en la

ciudad de México. Esta presentación será acompañada por una exposición en un espacio representativo del Centro Histórico de la ciudad.

Círculo de Tipógrafos

Ciudad de México, mayo de 2009.